Todo cerca y a pie

Hotel Peninsular está situado en el centro de Barcelona, a escasos metros de las Ramblas y del Teatre del Liceu, y muy próximo a la plaza de Catalunya. Es decir, se encuentra a menos de diez minutos a pie de:

  1. El puerto de Barcelona
  2. Barrio gótico. Con toda la historia de de la ciudad: callejuelas medievales, barrio judío, restos romanos y museos e instituciones ubicados en edificios históricos.
  3. ‘Ravalejar’. Esta palabreja, inexistente en el diccionario, es la que utilizan los barceloneses para el hecho de salir por la noche a pasear por el barrio de El Raval —y por extensión a todo el casco antiguo— y divertirse en las terrazas, en las decenas de bares y pubs de todos los estilos y ambientes, y en las discotecas y salas de conciertos. Para ravalejar, sólo hay que abandonar el hotel.
  4. Mercat de la Boqueria y su infinidad de productos.
  5. Shopping. Calles comerciales donde adquirir todo tipo de artículos y souvenirs.
  6. Gaudí y el Modernismo. Cerca de la casa Batlló o La Pedrera, en el paseo de Gràcia, y del Palau Güell en Nou de la Rambla; pero también de la ruta del Modernismo.

En transporte urbano


  1. Las playas. Pocas grandes ciudades del mundo tienen la ventaja de disponer de playas idóneas para el baño y lo aprovechan en beneficio de sus vecinos y visitanes. Barcelona lo hace. Playas cuidadas, vigiladas, aptas para toda la familia, pero también con recintos para el nudismo, que son idóneas para tomar el sol y bañarse y que, cuando anochece, se convierten en lugares donde tomar una copa. Las playas más próximas son las de la Barceloneta, a las que se puede llegar en metro y autobús.
  2. La Fira. El recinto ferial de Barcelona no se encuentra demasiado lejos del centro de Barcelona. Con la línea 3 del metro (verde) en pocos minutos se alcanza la plaza de España y la avenida de la Reina María Cristina, donde se ubican los pabellones de la Fira. Desde allí parte una lanzadera hasta el recinto Fira 2, más alejado del centro de la ciudad. Si no hay ningún salón, exposición o muestra, vale la pena ver la coreografía musical de la Font Màgica de Montjuïc.
  3. La Sagrada Família. En metro también se llega a las obras de construcción del Temple Expiatori de la Sagrada Familia, fruto de la imaginación de Antoni Gaudí y cuyas obras avanzan gracias a los donativos de los visitantes.
  4. Montjuïc. Utilizando el teleférico del puerto o las líneas de autobús se llega a uno de los parques urbanos más hermosos: el de Montjuïc. Se puede visitar el castillo-fortaleza que domina la ciudad y las aguas de Barcelona; los parques botánicos, con especies de todo el mundo; los miradores sobre la ciudad y el puerto; las fuentes como la Font del Gat; los museos como la Fundació Miró; y el anillo olímpico con el Estadio de 1929, el Palau de Sant Jordi y la torre de Telefónica, de Santiago Calatrava.
  5. El Tibidabo. La cima de la sierra que circunda Barcelona, Collserola, es el Tibidabo, al que se puede acceder con un autobús directo que enlaza con la plaza de Catalunya o, llegando a la Avenida del Tibidabo, en tranvía y funicular. En lo alto de la montaña se encuentra un centenario parque de atracciones y el templo del Sagrat Cor, visible desde casi toda la ciudad. Pero, si no se desea visitar el parque de atracciones, los restaurantes de la zona y los miradores, vale la pena pasear por el entorno boscoso mediterráneo de Collserola.

La sección Enlaces Recomendados es útil para conocer más sobre nuestra ciudad.

Más allá de Barcelona, Catalunya ofrece un entorno rico en atracciones turísticas y a poco más de una hora en transporte público. Al norte, se extienden las playas del Maresme y el inicio de la Costa Brava: pueblos pintorescos, puertos de pescadores, playas y ambiente nocturno.

Por el litorial marítimo, hacia el Sur, se encuentran villas netamente turísticas como Sitges o Vilanova i la Geltrú, i la Costa Daurada, con un ambiente turístico más familiar. Salou, en Tarragona, es una de las poblaciones con mayor ambiente nocturno. A su lado se encuentra el parque de atracciones de Port Aventura, para toda la família.

Los amantes de la montaña encontrarán de especial interés el macizo del Montseny, reserva de la biosfera, con su mezcla de bosque mediterráneo y paisaje centroeuropeo; o el macizo rocoso de Montserrat, corazón espiritual de Catalunya y paraíso de los amantes de la escalada.

En las comarcas del entorno de Barcelona también se pueden seguir rutas de interés: del arte románico, del arte gótico, del modernismo en el Vallès Oriental, Maresme y La Selva, o rutas gastronómicas. La rica gastronomía catalana, se refleja tanto en los numerosos restaurantes con estrellas Michelin, como en otros restaurantes modestos, de cocina de mercado, que ofrecen los más exquisitos frutos. En la costa hay que degustar calderetas, paellas, suquets o el pescado o marisco de temporada. Y en la montaña el las carnes, los embutidos como la butifarra, los caracoles, y las verduras de huerta como las habichuelas y los guisantes. Sin que falte nunca el ‘pantomaca’ o el allioli, especialmente para acompañar las fideuás.

Y si lo que se desea es realizar la ruta de los vinos, inevitablemente hay que arrancar en Sant Sadurní d'Anoia, primer centro de producción de cava, en el que se puede almorzar en las bodegas y conocer de cerca el proceso de producción. A partir del cava se pueden recorrer algunas de las denominaciones de origen: Pla de Bages, Alella, Penedès, Empordà o Priorat.